El Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se celebra en todo el mundo cada 3 de mayo, es una oportunidad para promover los principios fundamentales de la libertad de prensa y rendir un solemne homenaje a los periodistas que han perdido la vida en el ejercicio de sus funciones. En 2016, el Día Mundial de la Libertad de Prensa coincide con tres hitos importantes: El 250o aniversario de la primera ley de libertad de información del mundo, que abarcaba a las actuales Suecia y Finlandia. El 25o aniversario de la aprobación de la declaración de principios sobre la libertad de prensa de Windhoek. El año 2016 es el primero del ciclo de 15 años de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En este contexto, en el Día Mundial de la Libertad de Prensa de 2016 se ponen de relieve los vínculos entre la libertad de prensa, una cultura de apertura y el derecho a la libertad de información, así como el desarrollo sostenible en la era digital. El hilo conductor de todos esos aspectos es la función del periodismo, y la importancia de proteger a quienes brindan este servicio al público. Este año, el Día Mundial de la Libertad de Prensa adoptará estas tres perspectivas: la libertad de información como libertad fundamental y como derecho humano; la protección de la libertad de prensa frente a la censura y el exceso de vigilancia; y la garantía de la seguridad del periodismo en Internet y fuera de ella.
La primera ley de libertad de información del mundo, en Suecia-Finlandia, es un hito histórico que otorgó reconocimiento jurídico a dos normas interrelacionadas que han tenido repercusiones mundiales: i) la de que los ciudadanos deben tener derecho a expresarse sin interferencia del Estado; y, de particular importancia, ii) la de que la información de que disponga el Estado debe estar a disposición de los ciudadanos. Por consiguiente, el Estado no debe restringir el alcance de la información de los ciudadanos ni ocultarles información. Se trata de una posición que, por un lado, establece límites a la interferencia arbitraria del Estado en el diálogo público y, por otro, refuerza la rendición de cuentas del Estado1. En definitiva, se otorga libertad a la sociedad para difundir información sin censura estatal y, además, se abre el Estado al escrutinio de la sociedad. La aprobación de la Declaración de Windhoek (Namibia) por un grupo de periodistas, en 1991, dio lugar a que las Naciones Unidas reconocieran el Día Mundial de la Libertad de Prensa. En esa declaración se destacó que la libertad de prensa está constituida por la libertad, el pluralismo y la independencia de los medios. Cada año, este Día brinda una ocasión para que todas las partes interesadas celebren y consoliden este derecho en todo el mundo. Por otra parte, el año 2016 es también el primero del ciclo de 15 años de los nuevos y ambiciosos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados en 2015. La libertad de la prensa y el derecho a la información están directamente relacionados con la consecución de esos objetivos, y pueden verse también como objetivos implícitos. Los ODS marcarán la pauta para muchas decisiones políticas durante los próximos años, repercutirán en la movilización y los flujos de recursos y pondrán de relieve el interés común de la humanidad en un proceso duradero destinado a mejorar la vida de todas las personas.
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