(Publicado en Lecturalia por Alfredo Álamo). – Colbert Nembhard es bibliotecario, pero cuando deja su trabajo diario se acerca siempre a un albergue para gente sin hogar, el Crotona Inn, donde desde hace ocho años se preocupa de atender a los más pequeños de las más de treinta familias que suelen vivir allí de manera regular. Son familias que están pasando por malos momentos, y es un momento crucial en el que los niños pueden perder el tren educativo con mucha facilidad. Recoge los libros a partir de donaciones y luego se dedica a despertar el amor a los libros.
Es difícil crear un ambiente bibliotecario y atractivo cuando las cosas van mal y los niños ven que la situación no mejora, pero tanto Nembhard como muchos otros voluntarios se esfuerzan en ello. Para eso decoran las salas de lectura y procuran que sea allí donde se celebren cumpleaños, convirtiendo esas efímeras bibliotecas en pequeños refugios dentro de los refugios de verdad.
La iniciativa de este bibliotecario ha servido como modelo para un proyecto mucho más grande que ha llegado a implantarse poco a poco en toda la ciudad de Nueva York, que está desarrollando cada vez más un ambicioso plan para mejorar los niveles de lectura de todos sus ciudadanos, incluyendo a los más desfavorecidos.
A finales de 2016, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos reconoció la labor del ayuntamiento con los sintecho -una relación hasta ahora muy criticada-, con el premio de Prácticas Ejemplares de Alfabetización por este proyecto. A día de hoy coordinan 30 albergues que… (Seguir leyendo…)
